Estados Unidos propone cobrar 70.000 dólares a universidades por cada estudiante extranjero que quiera trabajar

El gobierno del presidente Donald Trump propuso esta semana una de las medidas migratorias más duras contra la educación internacional: una tarifa de 70.000 dólares que las universidades tendrían que pagar por cada estudiante extranjero que desee trabajar bajo el programa de prácticas profesionales conocido como OPT.
El Departamento de Seguridad Nacional dio a conocer la propuesta el miércoles 7 de octubre. El monto cubriría la recomendación inicial de un estudiante con visa F-1 para participar en el programa OPT, que permite trabajar hasta un año después de graduarse en un área relacionada con sus estudios, o tres años en el caso de las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Cada renovación posterior costaría 30.000 dólares adicionales.
El pago no caería directamente sobre el estudiante, sino sobre la institución educativa, que tendría que desembolsar la suma antes de avalar la solicitud. Sin ese aval, el joven no podría obtener la autorización de empleo. La medida todavía está en etapa de propuesta y se abrió un periodo de comentarios públicos de 60 días.
La Asociación de Educadores Internacionales NAFSA reaccionó con dureza y advirtió que ahuyentar al talento extranjero perjudicará la innovación, el crecimiento económico y el liderazgo global de Estados Unidos. Las universidades que dependen de la matrícula internacional también sufrirían un golpe económico fuerte.
La medida forma parte del endurecimiento migratorio de la administración Trump, que ya había puesto la lupa sobre la matrícula de estudiantes extranjeros. Para los miles de jóvenes dominicanos y latinos que estudian en Estados Unidos, y para sus familias, el futuro del programa de prácticas se ha vuelto una fuente de incertidumbre. El gobierno argumenta que la tarifa busca combatir el fraude y proteger los empleos de los trabajadores estadounidenses.




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