Perú se prepara para un «meganiño» que la presidenta Fujimori califica de «realmente dramático»

Perú vive horas de máxima tensión climática. La presidenta Keiko Fujimori advirtió esta semana que el país enfrentará un fenómeno de El Niño «realmente dramático» y pidió a las familias que viven en zonas vulnerables que evacuen sus viviendas de inmediato.
Los datos científicos respaldan la alarma. El servicio meteorológico Senamhi confirmó que El Niño entró en una fase «extraordinaria», con el mar frente a la costa norte entre cuatro y cinco grados por encima de lo normal en octubre. El comité multisectorial ENFEN mantiene la alerta por un evento extraordinario hasta el verano de 2027, comparable a los episodios de 1982-1983 y 1997-1998.
El gobierno declaró el estado de emergencia en unos 800 municipios, la mayoría costeros. Se instalaron geomallas en una peligrosa quebrada de Lima capaces de retener 300 toneladas de piedras ante un eventual alud, se habilitaron hospitales de campaña en la costa norte y se construyen albergues temporales para 30,000 personas. El fondo de contingencias saltará de 232 a 2,900 millones de dólares.
La defensa civil INDECI estima que 1.2 millones de personas están en riesgo. La historia pesa: en 1982-1983 casi 1.3 millones de peruanos resultaron afectados; en 1998 fueron 677,000 y en 2023, 283,000.
Para el Caribe la lección es directa: cuando el Pacífico se calienta de esta forma, el clima de medio planeta se altera. Las lluvias más intensas se esperan entre diciembre y marzo, y toda la región seguirá de cerca lo que ocurra en Perú.
El fenómeno no solo golpea a Perú: cuando El Niño se dispara, las lluvias se alteran en Ecuador y Colombia, y el Caribe siente sus efectos en los patrones de tormentas. Para República Dominicana, que conoce bien lo que es un aguacero desbordado, la historia peruana es un espejo incómodo de lo que el clima puede hacer cuando se descontrola.




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