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Nicaragua borra la vicepresidencia y crea los “designados presidenciales”

La Asamblea Nacional de Nicaragua aprobó en primera legislatura una reforma constitucional que elimina la figura del vicepresidente de la República y crea en su lugar la de los “designados presidenciales”, un cambio que redefine el esquema de poder en el país centroamericano y que ha despertado fuertes críticas de la oposición.

La enmienda, aprobada por unanimidad en un Parlamento dominado por el oficialismo, modifica el artículo 126 de la Constitución. El nuevo texto establece que la Presidencia podrá nombrar designados presidenciales, quienes desempeñarán las funciones que esta les asigne, sin que el texto precise cuántos podrán ser nombrados ni detalle sus atribuciones.

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La reforma todavía deberá ser ratificada en una segunda legislatura para entrar en vigor, pero su aprobación ya marca un nuevo giro en la arquitectura institucional nicaragüense. El cambio llega después de que Rosario Murillo, esposa del presidente Daniel Ortega, pasara de vicepresidenta a copresidenta en las reformas de 2025, con las que la pareja formalizó un modelo de poder compartido.

Desde entonces, Nicaragua llevaba más de veinte meses sin nombrar vicepresidentes, pese a que la reforma anterior había abierto la posibilidad de designar a varios. Ahora, con la nueva figura, la sucesión y las funciones de apoyo al Ejecutivo quedan por completo en manos de quienes los copresidentes decidan nombrar.

Para la oposición, el movimiento confirma un problema sin resolver: la sucesión. El dirigente opositor Félix Maradiaga sostuvo que no se trata de una reforma coherente, sino del tercer cambio de rumbo en menos de tres años, y advirtió que los designados no tendrán origen electoral ni funciones definidas, sino únicamente la legitimidad que les otorgue quien los nombre. También señaló que el nombre de Laureano Ortega Murillo, hijo de la pareja presidencial, aparece entre los posibles designados, lo que a su juicio apunta a una sucesión dinástica.

La vicepresidencia formaba parte de la historia política nicaragüense desde hace más de dos siglos, y el país ha tenido 25 vicepresidentes, siete de los cuales llegaron luego a la Presidencia. Su desaparición, dicen los analistas, no es un simple ajuste administrativo: es una nueva pieza en el reacomodo permanente del poder en Managua, mientras la atención internacional sigue puesta en el futuro político del país.

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