Washington traza la ruta para Venezuela: Delcy Rodríguez debería dejar la presidencia en 2027 y abrir paso a elecciones

Estados Unidos ya tiene dibujado el calendario que espera para Venezuela: primero renovar el Tribunal Supremo de Justicia y el Consejo Nacional Electoral, y después ver cómo la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declara vacante la presidencia para abrir paso a unas elecciones en 2027. Así lo detalló este lunes un alto funcionario del Departamento de Estado en una rueda de prensa telefónica recogida por la agencia EFE.
La hoja de ruta que respalda Washington contempla que el nuevo Tribunal Supremo quede conformado antes de que termine este año y que la renovación del árbitro electoral llegue poco después. Una vez completados ambos pasos, Rodríguez debería declarar la falta absoluta en la presidencia, un movimiento que, según la legislación venezolana, activa un plazo de seis meses para celebrar nuevos comicios.
El funcionario explicó que una comisión integrada por representantes de la oposición vinculada a la Asamblea Nacional electa en 2015 y por miembros del oficialismo ya trabaja en la propuesta de 32 magistrados para el nuevo Supremo, en su mayoría profesores de Derecho y juristas. La Asamblea Nacional actual, presidida por Jorge Rodríguez, hermano de la mandataria encargada, deberá aprobar esos nombres, y Washington espera que el tribunal esté en funciones a mediados de diciembre.
Los plazos coinciden en líneas generales con lo planteado públicamente por Dinorah Figuera, la dirigente opositora que encabeza la delegación de la Asamblea de 2015 en las conversaciones con el chavismo, quien ha propuesto tener un nuevo Supremo antes de fin de año y avanzar luego con el Consejo Electoral, aunque sin precisar fecha para esto último.
El anuncio llega un día después del regreso a Venezuela de la líder opositora y premio Nobel María Corina Machado, recibida por una multitud, y en medio de las negociaciones que Washington impulsa desde agosto entre el chavismo y el bloque opositor. El objetivo declarado por Estados Unidos es llegar a unas elecciones cuyo resultado sea aceptado incluso por quien pierda, porque el proceso se considere justo. Para ello, advirtió el funcionario, Washington usará su influencia sobre las autoridades interinas para que el proceso avance de manera responsable.




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