La llegada de Lavrov a Atlanta agita la reunión de cancilleres del G20

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, llegó este jueves a Estados Unidos para participar en la reunión de ministros de Exteriores del G20 que se celebra este viernes y sábado en Atlanta, Georgia. Es la primera vez desde el inicio de la guerra en Ucrania, en 2022, que el jefe de la diplomacia rusa asiste a una cita de este tipo, y su presencia ha generado incomodidad entre varios representantes europeos.
La delegación rusa viajó de Moscú a Atlanta en un vuelo de más de 20 horas que evitó el espacio aéreo de varios países, según la agencia estatal TASS. El encuentro, convocado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, debe preparar la cumbre de líderes del G20 prevista para mediados de diciembre en Doral, cerca de Miami, a la que el presidente Donald Trump ha invitado al mandatario ruso, Vladímir Putin, quien aún no confirma su asistencia.
En la agenda figuran la guerra en Ucrania, el conflicto con Irán y los precios de la energía, temas sobre los que las divisiones dentro del grupo son profundas. Lavrov está sancionado en Occidente por su papel en la invasión, y Moscú anunció que aprovechará su intervención para rechazar las sanciones y defender un orden mundial multipolar. La situación es tan delicada que un diplomático europeo citado por la prensa anticipó que podría haber dos fotos de grupo distintas: una con Lavrov y otra sin él.
La cita llega en un momento de renovado impulso diplomático de la Casa Blanca para buscar una salida a la guerra en Ucrania, tras la reciente visita del enviado Steve Witkoff a Moscú y Kiev. Sin embargo, las expectativas de avances concretos en Atlanta son bajas: el propio Departamento de Estado reconoce que el grupo, que incluye a China, India, Japón, Alemania y Francia, está dividido sobre los grandes conflictos del momento.
El contexto político estadounidense añade tensión al encuentro, que se celebra a solo cuatro días de las elecciones de medio término. Ucrania, que no pertenece al G20, no fue invitada bajo la presidencia estadounidense de este año, aunque Polonia sí recibió invitación. El mundo observará este fin de semana no solo lo que se acuerde en Atlanta, sino también quién se sienta junto a quién en la mesa.




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