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Con el brazo roto y el título en juego, Jorge Martín desafía al dolor en Malasia

Seis días después de fracturarse la muñeca derecha en Australia, el español Jorge Martín volvió a subirse a su moto de MotoGP y completó 15 vueltas en el circuito de Sepang, en Malasia. Lo hizo a más de 330 kilómetros por hora, con una fractura del radio distal sin desplazamiento, en una apuesta que desafía cualquier manual médico y que solo se explica por lo que está en juego: el campeonato del mundo.

Martín, piloto de Aprilia de 28 años, recibió el jueves el visto bueno del doctor Ángel Charte, médico del campeonato, para probarse en los entrenamientos libres del viernes. En la sesión matinal rodó con cautela, casi dos segundos por detrás de su gran rival, Marc Márquez, que marcó el mejor tiempo del día. Por la tarde, tras un susto en pista, el equipo decidió dar por terminada su jornada después de apenas tres vueltas en la práctica.

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El propio piloto lo ha dicho sin rodeos: con la mano derecha apenas puede lavarse los dientes y, si no estuviera peleando el título, se habría quedado en casa con el brazo escayolado por un mes. Pero Márquez solo le aventaja por 10 puntos cuando quedan 148 por repartirse, y cada punto en Malasia puede ser decisivo. Si Martín no puntúa este fin de semana, la distancia podría crecer hasta los 47 puntos.

La lesión llegó el sábado pasado en Phillip Island, durante la carrera sprint del Gran Premio de Australia, y la cancelación de la carrera del domingo por mal tiempo le dio un respiro inesperado. Desde entonces, Martín y su fisioterapeuta han trabajado contra el reloj con crioterapia, magnetoterapia y un guante especial para proteger la muñeca, buscando recuperar movilidad sin agravar la fractura.

El plan para el sábado es volver a intentarlo en la clasificación y en la carrera sprint, consciente de que el mayor enemigo no es solo el dolor, sino el riesgo de una caída que rompa por completo el hueso. Márquez, vigente campeón y líder, ya se recuperó de una caída a gran velocidad sin consecuencias en los entrenamientos. En Sepang, el coraje de Martín se mide vuelta a vuelta.

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