Comer acompañado reduciría los picos de azúcar en sangre, revela estudio científico

Comer la misma comida puede tener efectos distintos en el cuerpo dependiendo de algo inesperado: si estamos solos o acompañados. Un estudio publicado en la revista Science Advances y liderado por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Centro Médico Sheba, en Israel, encontró que los niveles de glucosa en sangre después de comer son más bajos cuando la comida se consume en compañía de un ser querido.
En el experimento, 108 adultos comieron una cantidad estandarizada de pan blanco, equivalente a 50 gramos de carbohidratos, en dos ocasiones: una vez solos y otra junto a su pareja. Los investigadores midieron la evolución del azúcar en sangre durante las dos horas siguientes. Los resultados mostraron que quienes comían acompañados presentaban picos de glucosa más bajos y regresaban antes a sus valores iniciales, con una respuesta glucémica acumulada aproximadamente 14,6 % menor en compañía, al comparar a cada persona consigo misma.
El equipo, encabezado por el profesor Shir Atzil y la estudiante doctoral Monia Masalha, junto al doctor Shai Fuchs, verificó si la diferencia podía explicarse simplemente por estar más relajado junto a la pareja. Al medir la activación del sistema nervioso simpático, el efecto sobre la glucosa se mantuvo incluso después de considerar el estrés y el contacto físico. Los científicos denominan a este principio ‘fisiología social’: el organismo humano se regularía de manera más eficiente en presencia de otras personas.
El efecto no se limitó a la alimentación: la proximidad social también mejoró la regulación de la temperatura corporal frente al frío y redujo las respuestas de estrés. Los autores aclaran que compartir la mesa no reemplaza el tratamiento médico, la dieta recomendada ni el seguimiento profesional en personas con diabetes, y que aún no está claro si estas diferencias tienen consecuencias a largo plazo. Sin embargo, los hallazgos sugieren que la salud metabólica depende no solo de lo que comemos, sino también de quién nos acompaña.




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