¿Por qué a ti te dio fiebre con la vacuna y a tu amigo no? La respuesta puede estar en tu intestino

Es una escena que todos vivimos: dos personas se ponen la misma vacuna, una amanece con fiebre y malestar, y la otra como si nada. La ciencia acaba de dar un paso importante para explicar ese misterio, y la respuesta está en el lugar menos pensado: las bacterias del intestino.
Un estudio internacional publicado este jueves en la revista Science descubrió que el microbioma intestinal —ese universo de bacterias que vive en nuestro sistema digestivo— puede determinar si una persona desarrollará fiebre u otras reacciones tras vacunarse. Los investigadores, liderados por científicos del Instituto Max Planck de Alemania junto a centros de Francia, Estados Unidos y Canadá, estudiaron a 171 adultos sanos que recibieron una vacuna de ARNm contra el COVID-19.
Los que desarrollaron fiebre tenían algo en común antes de vacunarse: una inflamación intestinal de bajo grado y un intestino rico en bacterias de la familia Lachnospiraceae, que producen flagelina, una proteína que activa las vías inflamatorias del sistema inmune y amplifica la reacción a la vacuna. Para confirmar la causalidad, los científicos trasplantaron esa microbiota a ratones sin bacterias intestinales: los animales también reaccionaron con más fuerza a la vacuna.
Otro hallazgo llamativo: la dieta influye. Quienes comían más frutas y verduras tendían a tener menos fiebre, mientras que las dietas muy procesadas y ricas en grasas se asociaban con un microbioma más inflamatorio. Eso sí, los autores aclaran que la inflamación no redujo la producción de anticuerpos: la vacuna protege igual, solo que algunos cuerpos protestan más.
El microbioma no es la única explicación —la edad, el sexo y el estado inmune también cuentan—, pero abre una puerta fascinante: en el futuro, quizás un análisis del intestino ayude a predecir cómo reaccionará cada persona a una vacuna.




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