¿Una vacuna contra el herpes zóster protege el cerebro? La ciencia acumula indicios contra la demencia

La vacuna contra el herpes zóster sigue despertando el interés de la comunidad científica por una razón que va más allá de la culebrilla: cada vez más estudios encuentran una menor incidencia de demencia entre los adultos mayores inmunizados, y los resultados, examinados nuevamente en octubre de 2026, refuerzan la hipótesis.
Uno de los hallazgos más sólidos proviene de la Universidad de Stanford, donde Pascal Geldsetzer analizó registros de más de 280,000 adultos mayores en Gales y encontró una reducción aproximada del 20 % en los nuevos diagnósticos de demencia durante siete años entre quienes tuvieron acceso a la vacuna. En paralelo, un equipo de la Universidad de Brown, con más de 509,000 participantes, reportó una reducción relativa del 24 % con la vacuna recombinante Shingrix en cuatro años de seguimiento.
Otras investigaciones con Shingrix han comunicado asociaciones de distinta magnitud, incluida una reducción relativa del 51 % en un estudio publicado en febrero de 2026 en Nature Communications. Los científicos exploran el papel de la inflamación sistémica y la respuesta inmunitaria en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas, y en la próxima década esperan identificar las vías que vinculan el sistema inmunitario con la progresión del Alzheimer.
La urgencia no es menor: según las estimaciones más recientes del estudio de Carga Global de Enfermedad, unos 57.4 millones de personas vivían con demencia en 2019, una cifra que podría dispararse a 152.8 millones en 2050. Esa proyección ha impulsado la búsqueda de estrategias preventivas más allá de los fármacos, y la vacunación aparece como una de las líneas más prometedoras.
Los especialistas, sin embargo, piden prudencia: estos trabajos son observacionales, identifican asociaciones y no prueban que la vacuna prevenga directamente la demencia. La inmunización está autorizada para prevenir el herpes zóster y sus complicaciones, y su posible efecto sobre la demencia continúa bajo investigación, sin constituir aún una indicación médica aprobada.




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