El movimiento estudiantil de Serbia derrota a Vucic y pone fin a 14 años de poder

Serbia vivió este fin de semana un terremoto político. Aleksandar Vucic, el hombre que dominó la política del país balcánico como primer ministro o presidente desde 2014, reconoció su derrota en las elecciones parlamentarias anticipadas frente a la Lista Estudiantil, el movimiento surgido de casi dos años de protestas contra la corrupción y el autoritarismo.
“Está claro que hemos perdido estas elecciones, la Lista Estudiantil ha ganado”, dijo Vucic en un discurso televisado, mientras decenas de miles de personas celebraban en las calles de Belgrado entre bocinazos, bailes y gritos de victoria. Según las proyecciones, los estudiantes obtendrían entre 135 y 140 escaños en el Parlamento de 250 miembros, frente a unos 105 de su Partido Progresista Serbio.
Las protestas que desembocaron en este resultado comenzaron tras la muerte de 16 personas por el desplome de la marquesina de la estación ferroviaria de Novi Sad en 2024. Lo que empezó como una exigencia de responsabilidades por esa tragedia se convirtió en un movimiento nacional contra el desmantelamiento de la democracia y la falta de rendición de cuentas.
La participación se disparó hasta el 69,1 por ciento, sin contar el voto de los emigrantes, el dato más alto desde las primeras elecciones multipartidistas de 1990. Para muchos observadores, el triunfo estudiantil recuerda la derrota del húngaro Viktor Orban en abril y podría servir de modelo para otros movimientos juveniles de Europa.
Ahora llega la parte más difícil: gobernar. El movimiento, sin líder único y sin experiencia de gobierno, deberá elegir un primer ministro, definir un programa y mantenerse unido para combatir la corrupción, reforzar el Estado de derecho y gestionar las complejas relaciones de Serbia con la Unión Europea, Rusia y China. La fiesta en las calles fue real; el reto que viene, también.




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