Francia roza el abismo fiscal: su bono a diez años supera el 5%, algo que no pasaba desde 2002

Francia cruzó una línea que no atravesaba desde 2002: el rendimiento de su bono soberano a diez años superó el 5% el miércoles, un nivel que refleja la desconfianza de los mercados ante la crisis política y fiscal que sacude a la segunda economía de la eurozona. La prima que los inversionistas exigen a París frente al bono alemán se amplió a unos 160 puntos básicos, su mayor brecha en quince años.
Detrás del desplome de la deuda francesa hay una tormenta perfecta. El país carga una deuda pública superior a los 3,5 billones de euros —alrededor del 118% del PIB— y uno de los déficits más amplios de la eurozona, que cerró el año pasado en 5,1%. El gobierno lucha por aprobar el presupuesto de 2027 en un Parlamento fracturado, donde el primer ministro Sébastien Lecornu promete recortes de 54.000 millones de euros que la oposición no termina de digerir.
A la fragilidad fiscal se sumó la calle: las protestas por el costo de la vida del 17 de octubre derivaron en disturbios y saqueos en París, Marsella y Lyon, con más de 2.500 detenidos, lo que hundió aún más la confianza de los inversores. Incluso el gigante minorista Carrefour recortó sus previsiones de rentabilidad por los disturbios. Los mercados ya exigen más por prestarle a Francia que a Italia o Grecia, un vuelco impensable hace unos años.
Con nuevas protestas convocadas para este sábado 24 de octubre —para las que el gobierno movilizará soldados en labores de vigilancia— y las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, los analistas advierten que el 5% podría convertirse en un nuevo piso, no en un techo, para el costo del endeudamiento francés.




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