Gesto de Washington a Caracas: EE. UU. le levanta las sanciones al presidente del Parlamento venezolano

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio este miércoles un paso llamativo en la nueva etapa de relaciones con Venezuela: retiró de su lista de sancionados a Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez. Con la medida, el dirigente chavista vuelve a tener acceso al sistema financiero estadounidense tras ocho años en la lista negra.
Rodríguez había sido sancionado en 2018, durante el primer gobierno de Donald Trump, acusado de sostener el poder de Nicolás Maduro. Su salida de la lista de la OFAC no es casual: se produce en plena reanudación del diálogo entre el chavismo y un sector de la oposición, una negociación impulsada por la propia administración Trump para avanzar en una transición política.
El gesto se enmarca en un acercamiento más amplio. Después de la detención de Maduro a principios de este año, Caracas y Washington restablecieron las relaciones diplomáticas, rotas desde 2019, y firmaron en agosto un acuerdo que le da a Estados Unidos acceso a una parte importante de las reservas petroleras venezolanas. Antes que Jorge, su hermana Delcy ya había sido retirada de la lista de sancionados.
En el plano interno venezolano, el tablero sigue moviéndose. Rodríguez es uno de los principales interlocutores del diálogo promovido por la administración Trump entre el chavismo y un bloque opositor encabezado por Dinorah Figuera, con el objetivo de negociar una transición política. Mientras tanto, la líder opositora y Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, permanece en Panamá y denuncia obstáculos para regresar al país. La OFAC aclaró, además, que la salida de la lista no cancela automáticamente otras restricciones, como las de visado para entrar a territorio estadounidense.
El contraste de la jornada lo puso la justicia estadounidense: mientras se anunciaba el levantamiento de las sanciones, en un tribunal de Manhattan se ampliaban los cargos contra Maduro y su esposa Cilia Flores, ahora también acusados de conspiración para cometer tortura. Normalización y persecución penal, dos caras de la misma moneda venezolana.




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