Madrugada de porras en Lisboa: la policía desaloja las acampadas contra la crisis de la vivienda

La madrugada de este martes 20 de octubre, la Policía portuguesa puso fin por la fuerza a las acampadas de protesta contra la crisis de la vivienda que ocupaban el centro de Lisboa y Oporto. La intervención de la Policía de Seguridad Pública (PSP) comenzó alrededor de las 6:00 de la mañana hora local, después de que los agentes dieran un ultimátum a los participantes para que desmontaran las tiendas de campaña y abandonaran las plazas.
En Lisboa, los manifestantes —acampados desde el sábado en la céntrica plaza del Rossio, con unas 200 tiendas— formaron un cordón humano para impedir el desalojo y corearon consignas por el derecho a la vivienda. Los agentes del Cuerpo de Intervención avanzaron contra los concentrados, retiraron las tiendas y practicaron detenciones: la agencia Reuters habla de 55 personas arrestadas y dos heridos leves, mientras medios portugueses reportan una docena de detenciones. Los manifestantes denunciaron una actuación policial violenta; la policía la describió como "tranquila, proporcionada y adecuada".
En Oporto, donde la acampada ocupaba desde hacía unos diez días la plaza Dom João I, los activistas desmontaron sus propias tiendas y la salida fue pacífica.
La portavoz del campamento lisboeta, Carla Valadão, calificó la operación de "muy agresiva" y anunció que la protesta se reanudará a las 19:00 de este martes. Los desalojados ya plantean además una propuesta de huelga general ibérica por la vivienda para el 11 de noviembre, con coordinaciones entre Lisboa, Oporto y Madrid.
Portugal enfrenta una de las peores crisis de acceso a la vivienda de Europa: los precios de compra se han más que duplicado desde 2017 y los alquileres de los nuevos contratos casi se han duplicado. Las protestas se asemejan a las movilizaciones por la vivienda en la vecina España y coinciden con la ola de disturbios por el costo de la vida que sacude a Francia, Bélgica e Italia. El ministro de Administración Interna, Luís Neves, defendió que el derecho de manifestación debe ejercerse respetando la ley, mientras el gobierno sostiene que las fuerzas del orden deben garantizar tanto la protesta como el cumplimiento de las normas.




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