Un nuevo contraste de hierro detecta la fibrosis cardiaca y frena su avance

Investigadoras del grupo FIBROHEART del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (IBBTEC) han comprobado, en tejido cardiaco humano fabricado en laboratorio, que un nuevo contraste de hierro para resonancia magnética detecta la fibrosis cardiaca y reduce su avance. El estudio acaba de publicarse en la revista Advanced Functional Materials.
La fibrosis cardiaca es uno de los principales factores que conducen a la insuficiencia cardiaca, una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo. Cuando el corazón sufre un daño o una sobrecarga mantenida, por ejemplo tras un infarto o por la hipertensión, se pone en marcha un proceso de reparación parecido a la cicatrización de una herida: unas células llamadas fibroblastos se activan y producen colágeno para reforzar el tejido.
El problema, explica la profesora Ana V. Villar, responsable del grupo FIBROHEART, es que a menudo ese proceso no se detiene: el colágeno se sigue acumulando, el corazón se vuelve rígido y le cuesta cada vez más llenarse y bombear la sangre. A día de hoy no existe un tratamiento aprobado dirigido específicamente a frenar la fibrosis.
El nuevo agente, desarrollado por el grupo de Nanotecnología Biomolecular de CIC biomaGUNE dirigido por Aitziber L. Cortajarena, se acumula en el tejido con fibrosis, su señal en la resonancia aumenta con la gravedad de la enfermedad y, además, reduce su avance en el tejido cardiaco humano fabricado mediante ingeniería de tejidos tridimensional.
El hallazgo abre la puerta a una posible alternativa al gadolinio, el metal que se utiliza actualmente en casi todas las resonancias con contraste, y a una herramienta que a la vez diagnostica y trata. Queda camino por recorrer antes de llegar a los pacientes, pero la doble función del nuevo contraste lo convierte en uno de los avances más prometedores del año en cardiología.




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