Del saber al hacer: la gran brecha en la prevención del cáncer de seno

En pleno mes de la concientización sobre el cáncer de seno, una encuesta de la American Cancer Society expone una paradoja incómoda: las mujeres saben cuáles son los factores de riesgo, pero muy pocas actúan en consecuencia.
El estudio, aplicado a unas 33,000 mujeres en Estados Unidos y publicado el 1 de octubre, evaluó el conocimiento sobre los factores de riesgo modificables y si las participantes cumplen las recomendaciones de prevención. La conclusión fue clara: el nivel de información es alto, pero existe una brecha enorme entre el conocimiento y la acción.
Los números lo dicen todo. Más del 30 % de los diagnósticos de cáncer de seno se consideran prevenibles con hábitos saludables: ejercicio regular, peso saludable, evitar el alcohol y el tabaco, y la lactancia materna. Sin embargo, aunque el 91 % de las encuestadas reconoce que el sedentarismo aumenta el riesgo, solo el 27 % cumple la meta de 150 a 300 minutos de actividad física semanal. Y aunque el 85 % admite que el alcohol eleva el riesgo, el 69 % declaró consumirlo.
«Conocer sus factores de riesgo no es lo mismo que tomar acción, y esta brecha es el verdadero problema», afirmó la doctora Alpa V. Patel, vicepresidenta sénior de ciencia poblacional de la entidad. «No basta con crear conciencia; debemos ayudar a las mujeres a cerrar esa brecha».
Otro dato rompe un mito: el 99 % reconoce el historial familiar como factor de riesgo, pero más del 85 % de las pacientes diagnosticadas no tiene antecedentes genéticos directos. Para 2026, la proyección es de 321,910 nuevos casos invasivos y 42,140 fallecimientos en EE. UU., con un aumento del 1.4 % anual en mujeres menores de 50 años.
El mensaje de octubre va más allá del lazo rosado: moverse más, beber menos y chequearse a tiempo salva vidas.




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