Uno de cada cuatro casos de depresión severa estaría ligado al reloj biológico

Una investigación australiana publicada en el British Journal of Psychiatry está cambiando la forma en que se entiende la depresión. El estudio, liderado por la Universidad de Sídney, identificó un nuevo subtipo llamado «depresión circadiana», ligado a las alteraciones del reloj biológico interno, presente en casi uno de cada cuatro casos de depresión severa.
El equipo analizó datos clínicos y genéticos de más de 11,000 australianos con depresión severa, recurrente o persistente. De ellos, 2,604 cumplían los criterios de la nueva categoría: ser «noctámbulos», dormir hasta tarde, dormir más durante los episodios depresivos, sentir agotamiento extremo al despertar, sufrir «jet lag social» y tener patrones estacionales en la enfermedad.
Las personas con este subtipo tendían a desarrollar la depresión más jóvenes, alrededor de los 18 años frente a los 23 en otras formas, con síntomas más severos, mayor riesgo genético de TDAH y problemas inflamatorios y cardiovasculares. Además, respondían peor a los antidepresivos convencionales como los ISRS, pero mejor a tratamientos que actúan sobre el ritmo circadiano, como la melatonina y la terapia de luz.
Los expertos advierten que aún se necesita más investigación antes de reconocer formalmente este subtipo, pero el hallazgo abre la puerta a tratamientos más personalizados. Como explicó la coautora Emiliana Tonini: «La depresión no es una enfermedad uniforme, y entender los subtipos permite dar a las personas acceso más temprano a los tratamientos que les serán más efectivos».
Para los investigadores, el descubrimiento sugiere que los relojes internos desajustados podrían ser tanto un síntoma como una causa de la depresión, lo que abriría la puerta a terapias centradas en el sueño y la luz natural. Un giro en la psiquiatría que podría beneficiar a millones de personas que hoy no responden bien a los fármacos tradicionales.




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